Respirar más lento
Sigue el punto: cuando sube, coge aire; cuando baja, suéltalo despacio. Puedes cambiar el ritmo o dejar de seguirlo cuando quieras.
Actividad enviada por tu psicóloga o psicólogo. Lo que hagas se queda en este dispositivo: tú decides al final qué hacer con ello.
Soltar el aire más despacio de lo que lo coges
Cuando estamos activados respiramos corto y deprisa. Alargar la salida del aire ayuda al cuerpo a bajar el ritmo. No hace falta llenar mucho los pulmones: importa más que sea suave y lento.
Antes de empezar opcional
¿Cuánta tensión notas en el cuerpo? 0 es ninguna; 10, muchísima.
- Ojos abiertos o cerrados, como prefieras.
- Si notas mareo, hormigueo o falta de aire, vuelve a respirar a tu ritmo.
- No es para que la ansiedad desaparezca: es para acompañarla mientras pasa.
A mi aire
Respira como te salga. Mantén pulsado mientras coges aire y suelta mientras lo sueltas: la línea dibuja tu respiración tal como es, sin que tenga que parecerse a nada.
¿Y ahora, cuánta tensión notas?
Puede bajar, quedarse igual o subir. Todo es información útil para hablarlo en sesión.
Cómo se usa en sesión
Practicad juntos un par de minutos con el modo sesión: fondo oscuro y solo la guía. Ajustad el ritmo hasta que resulte cómodo, sin forzar.
Entre sesiones
Envía el enlace o imprime la hoja: se recorre la línea con el dedo, un punto por segundo. El registro de la semana es opcional.
Cautelas
Si aparece mareo, hormigueo o falta de aire, se vuelve a respirar al propio ritmo. En pánico, la respiración acompaña la ola, no sirve para huir de ella. Con asma, EPOC, embarazo o problemas cardiacos, consultar antes con su médico.